Una Aventura de cuando hice el descenso del Sella en Canoa.
Hace ya tiempo que alquile una canoa para hacer el descenso del Sella. Y esto fue los que no ocurrio.La del alba sería cuando mi novia Elisa y yo junto a Pedro y su novia MARGARITA NOS MONTAMOS EN LA FURGO Y NOS FUIMOS MUY MAL DESAYUNADOS POR LOS NERVIOS al descenso del Sella en canoa.
Estuvimos discutiendo si llevar el perro de Margarita o no, pero era un perro de aguas muy pequeño y transportable y ella no quería separarse de él, tenía una parto psicológico con su perrito cómo tantas y tantas mujeres que estando en edad de tener hijos, no los tienen, y trataba a su animalito cómo si fuera un bebé.
No pudimos evitar que nos endosara a la mascota y cuando llegamos a la empresa de descenso del sella en canoa no hubo ningún problema en que, si nosotros nos responsabilizáramos del animal, lo subiéramos en un K2.
Escribo ésto porque no recomiendo ir con mascotas al descenso del Sella, mira que lo he visto veces que la gente se sube con sus perros a las canoas y los perros son buenos nadadores pero es un estrés para todo elmundo porque, por ejemplo, cuando la canoa de Margarita volcó al perro no se le veía, luego aparaeció en la orilla de una de las isletas, pero se creó mucha angustia y confusión.
Si el perro es grande es más peligro todavía.
Pero ésto es España y todos hacemos lo que queremos y nadie nos dice lo que tenemos que hacer, más o menos es así.
El sentido común, el menos común de los sentidos (habló el buey y dijo mú)
Siempre me gustaron las piraguas desde pequeño, mi familia me recuerda comprando maquetas de piraguas, las bellas k2 y las bellas k3 y también alguna k4, siempre me recuerdan coleccionando maquetas de piraguas y pintándolas de color naranja, todas las piraguas eran monocromas cuando las comprabas de un color gris ala de avión, pero tú las pintabas de naranja con pincelitos de pelo de marta de marta cibelina, pincelitos del uno o del uno y medio, te comprabas la pintura para maquetas y las pintabas a las piraguas siempre de naranja, en las tiendas de maquetas siempre se agotaba el color verde caqui porque todos hacían maquetas de tanques de guerra de la guerra relámpago, que tenía un nombre muy difícil en alemán o quizás no tanto, yo hacía maquetas de piraguas y un día, cuando ya era grande, todo lo grande que podía ser, decidí hacer el descenso del Sella en piragua.
Cogí un autobús hasta Asturias y desde allí la empresa de descenso del Sella en piraguas se avino a darme unas peuqeñas lecciones de piraguismo antes de iniciar el proceloso e intranquilo descenso del río Sella en piragua, la aventura me llamaba y yo, a mi corta edad en aquella época de tan sólo 14 años, cuando tener 18 años era ser un nió y la gente pedía que se subiera la edad de voto a los 21 años porque seguíamos jugando con los soldaditos hasta los 24 años (y alguno juega toda la vida), ya me encontraba preparado para el caudaloso descenso del río Sella en piragua, con sus alguas balncuzcas y lechosa y sus islotes mágicos en donde ora reina la parsimonia ora reina el tedio, islas de robinson para mis cortas entendederas, islas mágicas e inoperantes en la realidad con una carga de DAFFOE y Bougrrows Y Connan Doyle.
Así hice yo mi primer descenso del río Sella en canoa, amparado en parte y auspiciado por las alas de ícaro que son las manos paternas, hasta la llegada de nuestros días y el atesoramiento de los recuerdos, de los recuerdos tal vez que la mente inventa o de lo vivido por otro o por otras, canoas vivas descendiendo el sello, descenso del Sella en canoa